APOCALIPSIS,, LA CUARTA BESTIA DE DANIEL,, Segunda Parte

14 05 2009

La Gran Ramera; los diez cuernos/los dedos de los pies; La Comunidad Económica Europea y el cuerno pequeño.

Estudio bíblico escatológico

1. La Gran Ramera:
Con la extinción del Imperio Romano como tal, la cuarta bestia no muere, sólo se adormece, o más bien, sólo cambia de estrategia. No olvidemos que la cuarta bestia es Roma, y será así hasta el final de los días del tiempo de los gentiles. Decimos esto, porque en ese momento, la cuarta bestia toma la forma de una mujer, de una mujer ramera, y Juan recibe la revelación del asunto:

“La mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra (Apocalipsis 17: 18) Esa gran ciudad es sin duda alguna, Roma. La explicación es la siguiente:

Roma se perpetuó a través de los pontífices romanos, los altos representantes de la Gran Ramera de Apocalipsis (Ap. 17: 5) hacia su trato con los reyes y emperadores europeos súbditos de ella. La Biblia nos habla así:

“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas, con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación (Apocalipsis 17: 1, 2)

“Representación de la mujer ramera de Apocalipsis 17”

Roma ha mantenido su poder sobre los hombres, esta vez a través del temor supersticioso de la falsa religión y la amenaza de su excomunión entre otras cosas, empezando con los mismos reyes y emperadores, y por más de 1.500 años. Podríamos considerar que esa forma de poder es también propia de la del hierro, en una más sofisticada expresión.

Vemos que el poder de esa mujer ramera para engañar, seducir, dominar y hacer su voluntad no descansa en ella, sino que le viene directamente del diablo:

“…vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos” (Apocalipsis 17: 3)

Desde su inicio, la Gran Ramera, ha ejercido toda la autoridad de la primera bestia – el Anticristo – (Ap. 13: 12), porque esa bestia sobre la cual está sentada es el mismo Anticristo (o su espíritu demoníaco) (ver Ap. 17: 7-11). Al estar sentada, eso significa que depende de su poder. Esto último nos lleva a la consideración ineludible de que esa mujer ramera es en apariencia religiosa, y está comandada por el Falso Profeta (ver Apocalipsis 13: 11ss), quien a su vez está justo por debajo de la bestia Anticristo. El Anticristo tiene más autoridad y poder, porque el diablo le ha dado su poder y su trono (ver Ap. 13: 2b)

Esa mujer de Roma, ha ostentado, y ostenta lujos y riquezas sin fin:

“Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación” (Apocalipsis 17: 4)

La riqueza del Vaticano es inconmensurable, y de todos es sabido que es la organización más rica y opulenta sobre el planeta. Su riqueza siempre ha venido por el engaño, por acuerdos con los reyes y poderes fácticos, la usurpación y el latrocinio a lo largo de los siglos. Es decir, por el fruto de su fornicación espiritual (Ap. 17: 2).

“La iglesia católica es la mayor potencia financiera, acumuladora de riqueza y propietaria de bienes que existe actualmente. Posee más riquezas materiales que cualquier otra institución, corporación, banco, fiduciaria, gobierno o estado en todo el mundo. Por tanto, el papa, como administrador visible de esta inmensa riqueza, es la personas más rica del siglo XXI. Nadie puede calcular en forma realista cuánto vale él en términos de billones de dólares”.

Otra consideración es la siguiente. Así como los judíos fueron perseguidos a lo largo de todo el tiempo de los gentiles, vemos también que una de las tareas de esa mujer ramera, es decir, falsa desposada de Cristo, fue y es, la de eliminar a los verdaderos creyentes, y también a los judíos. Fue así, y así seguirá siendo durante la Gran Tribulación:

“y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro” (Apocalipsis 17: 5, 6). Ver también Ap. 13: 15; 6: 9-11; 7: 9, 14; 20: 4.

Roma, en este caso, la mujer ramera de Apocalipsis, a través de sus Cruzadas, y de su Inquisición, mandó exterminar a millones, y mayormente esa encomienda la llevó a cabo a través de sus súbditos, los reyes y emperadores, los cuales la obedecían al punto la mayoría de las veces, a lo largo de su periplo infernal.

“La Inquisición, o auto de fe: Se buscaba la confesión del reo para lo cual era válido emplear el tormento. La sentencia podía ser el cortarle la cabeza -si el reo abjuraba- o la muerte en la hoguera, que ejecutaban los representantes del Estado, previo torturas indecibles”

A. La formación de la Gran Ramera
Consideremos desde la historia como pasó el espíritu de la cuarta bestia, de los emperadores o césares romanos a los dirigentes de la mujer ramera, la Gran Ramera, llamada también BABILONIA LA GRANDE (Ap. 17: 5); es decir, la falsa iglesia de Cristo. Pero antes sería conveniente verter aquí una información detallada que muy pocos tienen, y que ayudará a todos a entender mucho mejor como fue el proceso.

La falsa iglesia de Cristo en Roma empezó poco a poco, cuando subrepticiamente el césar Nerón empezó en serio a combatir in situ al verdadero cristianismo. Nerón, y los que le siguieron, entendieron perfectamente que el verdadero cristianismo era una terrible amenaza para ellos, porque los cristianos no reconocían a César como a dios. De ese modo, si el cristianismo auténtico avanzaba, los césares romanos iban a perder el poder y el control sobre el pueblo.

Por ello, con el fin de detener ese avance de la verdadera fe, y dándose cuenta que los métodos tradicionales como la persecución a muerte, la tortura, etc. de hecho sólo provocaban que los verdaderos cristianos todavía se fortalecieran más en el Señor y en Su Palabra, Nerón investigó y puso en marcha otros procedimientos.

“Muchos cristianos murieron a manos de los crueles césares romanos, pero eso hizo que muchos se fortalecieran en la fe”

Nerón usó de métodos de persecución muy sofisticados. Uno de ellos fue el organizar iglesias cristianas falsas; varias de ellas usaban del recinto de las sinagogas para reunirse, facilitando el que los interesados en la fe, o ya creyentes, se acercaran. Al principio, la intención de hacer así era para atraer a los creyentes y capturarlos.

La doctrina que enseñaban, era una perversión de la doctrina de Cristo, donde la figura del endiosado césar no perdía un ápice sino todo lo contrario; además fácilmente se acomodaban a la pecaminosidad de las gentes. Con el tiempo, esas falsas iglesias levantadas por Nerón, se convirtieron en el catolicismo romano.

El emperador Constantino siguió el mismo patrón que Nerón, pero ya en su máxima expresión y escala. Para entonces ya no era necesario capturar a los creyentes, porque la inmensa mayoría eran creyentes de la incipiente Gran Ramera.

Como decimos, el cristianismo había crecido mucho ya por los tiempos de ese emperador; un muy adulterado cristianismo por las razones expuestas. El diablo entonces tuvo su gran oportunidad. Constantino, obviamente inspirado por Satanás mintió a todos diciendo que se había convertido en cristiano. Proclamó un edicto de tolerancia para los cristianos, pero sólo para los que profesaran ese cristianismo pervertido, y estableció la “religión cristiana” como la única del imperio. Llegó, por tanto a erigirse como el jefe religioso del imperio romano. En ese momento ostentaba tanto el poder civil y militar, como el religioso.

Los verdaderos cristianos, sabían por el Espíritu Santo que todo ello era una falsedad y que Constantino era un anticristo, y tuvieron que ocultarse (Prov. 28: 12); al poco, el catolicismo romano, la Gran Ramera, arrasaba Europa.

Como fue antes, es ahora
Si nos damos cuenta, algo muy parecido está ocurriendo en nuestros días. Satanás no ha podido destruir la Iglesia con métodos agresivos y violentos, como tampoco lo pudo hacer al principio; ¿qué hace ahora? Hace igual que como cuando inspiró a Nerón, a través de levantar falsas iglesias cristianas, o mejor definido: falsos modelos, falsos maestros, falsas doctrinas, que se entremezclan y se expanden en todo el seno eclesial. Un ejemplo de esto último lo tenemos en el G12 y sus Encuentros , la falsa neo reforma apostólica y profética, el ecumenismo, el falso avivamiento y la falsa reforma mundial, el dominionismo, el neopentecostalismo, el reemplacismo, el falso movimiento mesiánico, etc. etc. todos ellos muy coligados entre sí, para dar una mayor apariencia de peso y consistencia ante los ojos de los incautos que son muy desconocedores de la Palabra y de su puesta en práctica.

Todas esas perversiones del cristianismo y otras, gozan de un amplio espectro sobre todo en el continente americano, donde es evidente que el Espíritu Santo desde hace unos pocos años se está moviendo fuertemente.

Lo mismo que ocurrió en los albores del cristianismo en Roma, está ocurriendo en el Nuevo Mundo ahora (lo último de la tierra). ¡Cristo está a las puertas!

Así como vivían encantados aquellos creyentes de la incipiente Gran Ramera; así viven esos creyentes aludidos de hoy en día. No es necesario recalcar que el subproducto de toda esta apostasía será el levantamiento de la falsa iglesia mundial del Falso Profeta; la última y más poderosa expresión de la Gran Ramera.

Así como se logró levantar la iglesia católica y romana en su día, de la misma manera se logrará levantar la iglesia católica (es decir universal) del Falso Profeta, no sólo con recogidos del mundo católico romano y otros, sino, y especialmente, con muchos del mundo evangélico, que evidentemente, o han apostatado o están en camino de hacerlo, o nunca fueron renacidos.

B. Traspaso de espíritu
Después de Constantino, el peso del espíritu de Falso Profeta y jefe de la falsa iglesia de Cristo, vino a recaer paulatinamente en la figura del obispo de Roma. Se produjo un traspaso de espíritu.

El Imperio Romano como tal, dejó de existir en el 476 d.C., pero el césar romano, llamado también Pontifex Maximus o Sumo Pontífice, fue personificado ciento y pico de años más tarde de esa fecha en la figura del falso obispo de Roma, el cual ostenta el título blasfemo de Sumo Pontífice (*). Por lo tanto, la saga del Imperio Romano, prosiguió a través de los papas romanos hasta la fecha.

(*) “No olvidemos que el único Sumo Pontífice, es decir, el único Mediador entre Dios y los hombres, es Jesucristo hombre (1 Ti. 2: 5)”

Bonifacio III (606-607), fue el primer papa romano oficialmente coronado como “Sumo Pontífice” (Pontifex Maximus), el mismo título que tenían los antiguos césares.

Pero la Roma político-religiosa, nunca ha querido estar sola. Como ramera que es, siempre ha anhelado que un hombre la protegiera, la levantara y la cubriera. Ese hombre es el Anticristo. Ahora bien, la Bestia Anticristo sólo puede levantarse una sola vez, y en el tiempo destinado para que lo haga, y cuando eso ocurra el Falso Profeta hará que “la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia (el Anticristo)” (Ap. 13: 12)

No obstante, la Roma de los papas siempre ha intentado levantarlo a lo largo de su terrible y longeva historia.

El papa León III proclamó a Carlomagno emperador en la iglesia de San Pedro (Roma) el día de Navidad del año 800. Así surgió el Imperio Carolingio (768-814) que fue fundado por el Rey de los francos, Carlomagno, quien buscó una recuperación activa en los ámbitos políticos, religiosos y culturales del Imperio Romano

“Carlomagno”

Poco después, y una vez disuelto ese imperio, surge el Sacro Imperio Romano Germánico, que fue la unión política de un conglomerado de estados de Europa Central que se mantuvo desde la Edad Media hasta inicios de la Edad Contemporanea Formado en el año 962, el Sacro Imperio fue la entidad predominante de Europa central durante casi un milenio, hasta su disolución oficial en 1806 por Napoleón I.

“Mapa de la ocupación del llamado Sacro Imperio Romano Germánico”

Luego, entre otros intentos, vino el Tercer Reich (el Tercer Reino) protagonizado por un tipo de Anticristo sin igual, Adolfo Hitler. Este contaba al Sacro Imperio Romano Germánico como el primer Reich, al Imperio Alemán de 1871 como el segundo y a su propio régimen como el tercero…El Vaticano estaba encantado con su hijo Adolfo, pero Adolfo Hitler no podía ser el cuerno 11, es decir, el Anticristo, ya que entre otras cosas, no tenía sangre real en sus venas.

Haciendo una exégesis, el cuerno 11 se corresponderá sin duda con un monarca europeo, ya que ese es el sentido de la Escritura.

Todos aquellos, fueron atisbos e intentos de levantar al que sin duda vendrá a este mundo, aunque gracias a Dios por muy poco tiempo. Todos esos fracasos fueron anunciados hace miles de años por el Señor en el libro de Daniel:

“Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido… Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro(Daniel 2: 41, 43)

La imposibilidad de la unión entre el hierro y el barro nos habla de la irrealidad de la consecución de un imperio unido y fuerte, tal y como la historia nos lo cuenta, y esta será la norma, hasta que aparezca y se muestre en su furor la Bestia Anticristo, aunque sólo tendrá 42 meses para realizar su funesta acción (Dn. 7: 25b).

Pero justo antes, la Escritura nos dice que se han de levantar diez reyes, a modo de diez cuernos de la cuarta bestia, algunos de los cuales serán barro. Tres de ellos serán eliminados (Dn. 2: 42; 7: 8)

2. Diez cuernos/los dedos de los pies
La cuarta bestia…era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos…y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes…” (Daniel 7: 7, 24)

“lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro” (Daniel 2: 41-43)

La cuarta bestia de Daniel posee diez cuernos, los cuales se corresponden con los diez dedos de los pies de la estatua del sueño de Nabucodonosor, tal y como hemos leído. ¿Qué querrá decir todo esto?

El cuerno es señal de poder y autoridad. En este caso, el ángel le especifica a Daniel que esos diez cuernos son diez reyes que ostentarán un poder especial en el Imperio Romano renacido.

“Representación de la Gran Ramera con todas las naciones y gentes sujetas a ella, enarbolando la bandera de Europa. Nótese que cabalga un toro, símbolo de España. Como poco, la imagen no deja de ser harto sugerente”

Esa será la expresión final y más atroz de la cuarta bestia de Daniel, más aún cuando se erija el cuerno número 11 (Dn. 7: 24, 25)

“Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia” (Apocalipsis 17: 12, 13)

Seguimos leyendo un poco más abajo:

“Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego(Ap. 17: 15, 16)

Cuando el papel de la Gran Ramera, la que ha ostentado el mantener latente a la cuarta bestia durante todo el tiempo desde la caída del Imperio Romano haya terminado, porque esos diez reyes más el cuerno número once hayan ya recibido la autoridad, entonces será vergonzosamente destruida ante todos. Nótese que la Bestia Anticristo no es mencionada aquí, eso será cosa de los diez dirigentes. Posiblemente a raíz de ese suceso, el Anticristo se volverá contra tres de esos cuernos (Dn. 7: 8), y los reemplazará por otros tres reinos/reyes. Esto último es sólo una hipótesis.

¿Qué es lo que les retiene?
Hablemos más de todo esto, pero antes, hagamos un pequeño inciso. Aunque posiblemente esas diez naciones que a modo de diez cuernos de la cuarta bestia están ya en escena, eso no significa que pueden ejercer todo el poder de forma abierta, como tampoco lo puede hacer el Anticristo, el cual de seguro está ya sobre este planeta, ¿por qué?, ¿qué es lo que les detiene? La Palabra de Dios nos da respuesta a esto:

“ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio (2 Tesalonicenses 2: 6, 7)

Es el poder del Espíritu Santo, manifestado en el verdadero remanente de Cristo, el que imposibilita que esos diez dirigentes y el onceavo puedan manifestarse como lo harán. Pero una vez, tanto el poder del Espíritu Santo que vino en Hechos 2, como nosotros, los que amamos la vendida de Jesús seamos quitados de aquí (el Rapto) cuando Jesús venga a buscarnos (1 Ts. 4: 13-17), las cosas se pondrán muy feas en este planeta.

A. La Comunidad Económica Europea y el cuerno pequeño
Los diez reyes/reinos, tendrán políticamente hablando su centro en Roma, es decir, en el contexto de la Europa actual. Eso es sabido, pero reflexionemos un poco. En nuestros días, cuando el Rapto de la Iglesia se va a producir de un momento a otro, ¿tenemos en Europa algún organismo político supranacional que pueda parecerse al escenario aludido? Desde luego que sí.

Pero antes, hagamos un poco de historia. Volvemos la mirada al año 1948, y ese año nos trae el resurgimiento y establecimiento de la bendita nación de Israel, en Israel. Comentamos esto como dato muy importante, siempre en el contexto de la vinculación de Israel con los imperios de los gentiles.

Los romanos fueron los autores de la dispersión final de los judíos por toda la tierra. La última dispersión fue la realizada por el emperador romano Adriano (por cierto, de origen español) cuando un movimiento armado anti-romano sacudió el interior de Judea, mandado por Simón bar Kojba (el Hijo de la Estrella). Corría el año 135 d.C.

“Detalle del relieve del Arco de Tito, en el cual se ven los objetos sustraídos del Templo de Jerusalén, y llevados a Roma – año 70 d.C.

La guerra eliminó cualquier posibilidad de renacimiento de un judaísmo como expresión puramente política y no sólo religiosa y cultural, situación que se perpetuaría hasta el surgimiento del sionismo en el siglo XIX, con la culminación del establecimiento del Estado de Israel (*)

(*) “El 14 de mayo de 1948 día que expiraba el Mandato británico sobre Palestina el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina”

Pocos siglos más tarde de Bar Kojba, el hierro de la cuarta bestia quedó oxidado (la caída del Imperio Romano).

Piénsese bien. Para que pudiera darse la manifestación final de la cuarta bestia con sus diez cuernos al frente, Israel debía ser de nuevo nación, como milagrosamente lo ha sido (Zac. 12: 6b).

En otras palabras, si no hay Israel nacional, no hay resurgimiento del Imperio Romano (o cuarta bestia). Ambos van coligados.

Bien, pues justamente diez años más tarde del nacimiento de la nación (o estado) de Israel, en el 1958, entró en vigor una nueva pre-expresión del Imperio Romano. Se la llamó la Comunidad Económica Europea. Esta es una institución que no principia por las armas y la fuerza, sino por la economía y con la intención de la unidad europea.

Para que pueda existir un imperio, es menester que exista una unidad entre los pueblos o naciones que constituirían ese imperio.

Vemos que la Comunidad Económica Europea es una fiel expresión del espíritu del Anticristo, el cual no surgirá a priori con y por la fuerza, sino con la aparente paz. El va montado en un caballo blanco con un arco – señal de poder – pero sin flechas (ver Ap. 6: 2)

La Comunidad Económica Europea fue una organización internacional creada por uno de los dos Tratados de Roma de 1957 (en vigor desde 1958 ), con la finalidad primera de crear un mercado común europeo. Así pues, la base de su unidad es la economía. Curiosamente el Euro, es la moneda actual del resurgente Imperio Romano; moneda compartida actualmente por la mayoría de las naciones que lo componen. Tal caso no se daba desde el antiguo Imperio Romano.

Ahora bien, nótese que la Comunidad Económica Europea, de la cual posteriormente surgirá la Unión Europea (EU), fue creada por el Tratado de Roma.

La vinculación con Roma es indiscutible. Para apoyo a todo esto, aporto un dato de fecha mayo del 2004. El actual presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero entregó a Roma, en detrimento de Madrid, la firma de la Constitución Europea, afirmando él lo siguiente:el sitio natural para la firma de la Constitución Europea es Roma, la ciudad donde comenzó este gran proyecto con el Tratado de Roma” (1) Evidentemente, eso no obedeció a ligereza, ni casualidad alguna. Estaba suficientemente premeditado y preelaborado, aun que resultó a la postre simple barro, ya que esa Constitución jamás prosperó, hasta la fecha.

“Moneda de dos Euros conmemorativa del 50 aniversario del Tratado de Roma. Fíjese en el detalle: Ciudad del Vaticano”

Clamando por el rey del mundo, alias la Bestia
Abiertamente, de los tres firmantes del acuerdo, uno de ellos Paul-Henry Spaak, quien además fue el primer presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, primer ministro de Bélgica, uno de los gestores del Mercado Común Europeo y secretario general de la OTAN, llegó a expresar con claridad sus intenciones:

“No queremos una comisión más; ya contamos con demasiadas. Lo que buscamos es un hombre que tenga suficiente estatura moral para captar el apoyo de las masas y sacarnos del cenagal económico en que nos estamos hundiendo. Cuando se presente tal individuo, sea dios o sea demonio, lo aceptaremos” (2)

“Paul-Henry Spaak”

Spaak, estaba expresando su clamor en cuanto a la necesidad de que alguien con el suficiente poder y habilidad pudiera resolver los problemas de la sociedad global. No pensaba en Cristo, pensaba en el Anticristo. Justamente es así porque se daba cuenta de la extrema fragilidad de la unión entre el hierro y el barro (Dn. 2: 41-43). Estas son las consecuencias indirectas de la democracia (reminiscencia griega), que contrariamente a la autocracia romana (el hierro), hace que los acuerdos y decisiones internacionales no puedan muchas veces sostenerse más allá del tiempo del dictado de sus mandatarios de turno.

Los Estados signatarios fueron Francia, Italia, Alemania (por ese entonces, sólo la República Federal Alemana, no la República Demócratica Alemana) y los tres países del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) .Fueron seis naciones inicialmente, incorporándose más tarde el Reino Unido (1973), Irlanda (1973), Dinamarca (1973) y Grecia (1981). En ese momento, ya eran diez naciones, que eran monarquías, o una vez lo fueron. Curiosamente la nación número diez es Grecia.

¿Serán estas naciones los diez cuernos de la cuarta bestia? No lo descartamos, más aun teniendo en cuenta que el poder de esos diez cuernos, como vimos antes, está retenido.

A continuación leemos: “Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos…” (Dn. 7: 8) Ese cuerno pequeño es el que hace el número once. En los medios satanistas, luciferinos (Illuminati), el número once es el número del inicio; de ahí el 11 de septiembre 2001 en Nueva York; el 11 de marzo 2004 en Madrid, etc. etc. etc.

Pues lo curioso del caso, es que España fue la nación número 11 incorporada en la C.E.E. Fue en el año1986, el mismo año en que el príncipe Felipe de Borbón cumplía su mayoría de edad.

“Felipe de Borbón, príncipe de España compareciendo en la sede de la ONU”

Todo el mundo sabe que España, desde hace pocos años, surgió prácticamente de la nada en el plano europeo, hasta convertirse en lo que es ahora, en un singular potencia económica mundial, con un amplio margen en las relaciones con el extranjero, y en concreto con toda Latinoamérica. Por ejemplo, en todas las tomas de gobierno presidencial de los países iberoamericanos, asiste como invitado muy especial el príncipe Felipe de España, produciéndose un enorme impacto cuando hace su aparición en público.

España realmente ha surgido, y se ha colocado por encima incluso de los diez iniciales.

Recordemos que cada uno de esos diez cuernos de la cuarta bestia representa a una nación, que era parte del antiguo Imperio Romano, y también representa a un rey de esa nación. En el caso del cuerno onceavo, es exactamente lo mismo. Siendo así, ¿deberíamos esperar que ese cuerno que “tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas” (Dn. 7: 8b) estuviera encarnado por un monarca europeo – español quizás – que por un lado tenga la sangre de todos los monarcas europeos, y al mismo tiempo tenga la sangre de la casa de Judá, y en concreto del linaje de David, para así poder llegar a seducir a Israel, cuyos religiosos esperan un mesías que ha de ser un rey, y debe de tener sangre del linaje de David en sus venas?

Lo que sí podemos decir es que el primer mandatario del primer imperio gentil, Nabucodonosor, fue tratado por Dios, y al final reconoció que hay un Dios que está por encima de todo y de todos, y sin embargo, el último de los mandatarios gentiles mundiales, el que comúnmente se le llama el Anticristo, lejos de arrepentirse, será destruido en el lago de fuego, junto con su Falso Profeta (Ap. 19: 20). ¡Aún y tan anunciado como está, será incapaz de verlo o de creerlo!

B. La bandera de la Unión Europea
¡Las banderas dicen mucho! Son el escaparate ondulante que nos hablan del sistema y principios de una nación en concreto. En ese sentido, es muy interesante la cuestión de la bandera de la Unión Europea; su procedencia y su significado. Veámoslo.

El Consejo de Europa – creado el 5 de mayo de 1949, y que tiene por objetivo favorecer en Europa un espacio democrático y jurídico común – animó a otras instituciones europeas a adoptar esta misma bandera y el Parlamento Europeo la aceptó en 1983. Finalmente, en 1985, la bandera fue adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno de la UE como emblema oficial de la Unión Europea, que en ese momento se llamaba Comunidades Europeas. (3)

Todas las instituciones europeas la utilizan desde ¡1986! La bandera europea es el único emblema de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE.

Consideremos pues dicha bandera con detalle: Son doce estrellas de oro de cinco puntas, dispuestas en círculo sobre un fondo azul. Analicemos el significado de todo esto por partes.

“La bandera de la Unión Europea”

¿Por qué justamente doce estrellas? Doce fue el número de países integrantes de la Unión en el año 1986 cuando se fijó definitivamente el diseño de la bandera. Pero luego aumentaron el número de socios, así que nada tiene que ver con la cuenta de todas las naciones integrantes en la Unión. De hecho, no tiene el asunto que ver del todo con las naciones que componen la Unión Europea. Por otra parte, doce naciones solamente no constituyen un Imperio, iban a hacer falta muchas más.

Interesante también el siguiente dato: Tanto el himno europeo como la bandera, fueron escogidos y adoptados por el Consejo de Europa, antes de llegar a ser símbolos de la Unión Europea. (4)

Según el “Portal de la Unión Europea”, la bandera en cuestión:Es el símbolo no sólo de la Unión Europea sino también de la unidad e identidad de Europa en un sentido más amplio. El círculo de estrellas doradas representa la solidaridad y la armonía entre los pueblos de Europa…Hay doce estrellas porque el número doce es tradicionalmente el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad(5)

Démonos cuenta de las razones que llegan a emplear: “unidad de Europa, identidad de Europa, armonía entre los pueblos de Europa”, etc. Estos eran conceptos implícitos en el antiguo Imperio Romano y en su pax romana, que tuvieron a su vez su inspiración en el modelo democrático de los griegos – de ahí también la combinación del hierro (Roma), con el bronce (Grecia).

Los romanos llegaron a entender que si querían que su imperio perdurara, tenía que mantener una coexistencia debida a una tolerancia suficiente. Algo parecido está ocurriendo hoy en día en el seno europeo, el incipiente Imperio Romano que renace.

¡¡Gobierno de Doce!!
Ahora bien, nótese la razón específica por la cual son DOCE y no trece, ni seis, ni veintisiete las estrellas que conforman la bandera europea: porque el número doce – dicen – es “el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad”.

Por lo tanto, atención a lo siguiente: la bandera representa el Gobierno, en este caso de Europa, por lo tanto aquí esa bandera nos está dirigiendo un mensaje claro: Gobierno de 12 (G12)

No deja de ser significativo, que ese mismo principio autocrático que está rigiendo el devenir de la cuarta bestia en estos días finales, y que desembocará en el llamado Nuevo Orden Mundial, sea también estandarte y regla de cierta organización presuntamente evangélica (G12), aunque sabido es que su procedencia está inspirada y dirigida desde ciertas, y muy altas instancias del Vaticano.

“¿G12 evangélico?”

La bandera europea con su contenido, constituye la expresión del anhelo de los que buscan establecer el que llaman el Nuevo Orden Mundial en este planeta, es decir, llegar finalmente a un completo G12, o Gobierno de doce.

No lo conseguirán mientras la Iglesia fiel esté todavía aquí, y esa es su frustración.

Así pues, por la Palabra de Dios, nosotros los cristianos sabemos en qué consistirá ese Gobierno de doce, conforme a la última expresión del último imperio gentil mundial, es decir, la cuarta bestia de Daniel.

Veámoslo:

Los diez cuernos, que son diez reinos (o reyes), se corresponden con diez de las estrellas de la bandera.

El cuerno número once, se corresponderá con la estrella número once, y es el inicio o principio del Nuevo Orden Mundial, ya que es la misma Bestia Anticristo (Dn. 7: 8, 24; Ap. 13), y encarna el poder civil en toda su expresión.

La estrella doce no es un cuerno, ya que no tiene poder por sí misma, sino que depende del cuerno once. Es el Falso Profeta (Ap. 13: 11ss), y encarna el poder religioso.

Por lo tanto: 10 cuernos (estrellas) + 1 cuerno (una estrella, Anticristo) + 1 estrella (Falso Profeta): Gobierno de Doce.

Ese será el gobierno que desde Europa dominará el mundo por tres años y medio – es decir, 42 meses – (Ap. 13: 5, 7,16-18; 17: 9-13, etc.), y le llaman el NUEVO ORDEN MUNDIAL.

C. El verdadero G12 de Cristo en el Milenio
Como siempre decimos, Satanás siempre copia las cosas de Dios para sus propios fines. En este caso, copia el principio del Gobierno de Doce, el cual lo podemos ver en la Escritura:

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mateo 19: 28)

Estas palabras de Jesús, dirigidas a sus doce discípulos tendrían que ver con el Milenio (Ap. 20), es decir, el tiempo de la regeneración principiado este con la venida gloriosa de Cristo, sentándose en Su trono de gloria. En otras palabras, Cristo establecerá su Gobierno de Doce para juzgar a Israel y a las naciones que hayan quedado para el Milenio (ver Mt. 25: 31ss). A eso se le llama Teocracia, la cual de forma visible en este mundo, sólo podrá establecer el Mesías.

Ese será el Quinto Reino que reemplazará a la cuarta bestia y al resto de todos los imperios gentiles (ver Daniel 2: 34, 35; 44, 45), cumpliéndose:

Y le fue dado [a Cristo] dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Daniel 7: 14)

¿Estrellas de cinco puntas?
La pregunta que nos hemos hecho también es, ¿por qué cada una de las doce estrellas tiene cinco puntas? Partimos de la base de que cada particularidad no obedece a la simple casualidad, sino que tiene un significado y propósito concretos.

No cabe duda de que tras esa simbología, por tanto, se esconde un significado profundamente esotérico. Para los brujos, las cinco puntas corresponden a los elementos de Aire, Tierra, Fuego y Agua, con la de arriba correspondiendo a “Espíritu” (6)

Según el Diccionario de las Ciencias Ocultas de J. Felipe Alonso y editado por Espasa Calpe, “…en la antigüedad este símbolo era considerado como idea de la perfección. En forma de estrella es para los masones, la Estrella Flameante, símbolo de la materia prima, fuente inagotable de la vida y genio que eleva al alma a cosas grandes” (7)

No cabe duda, decimos, que existe un significado en ese sentido cuando en la bandera de Europa se muestran doce estrellas en círculo perfecto, cada una de ellas de cinco puntas.

“El pentagrama; un modelo ocultista”

La expresión final del Imperio Gentil
Definitivamente, la bandera con las doce estrellas de oro (oro como el de Nabucodonosor) sobre el cielo (color azul), es la representación de la expresión final del poder gentil que se cierne sobre todo el planeta; del fatuo y abominable poder del hombre sin Dios sobre Su creación, el cual será destruido con una piedra que herirá a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido; es decir, desde abajo a arriba (Dn. 2: 34, 35)

3. Roma es Babilonia
Muchos piensan que la Babilonia literal e histórica, es decir el actual Irak, va a levantarse de nuevo, pero eso no puede ser por varios motivos:

Babilonia fue el primer imperio, y ya sucumbió, y cada vez que intente rehacerse será destruida de nuevo: Aunque suba Babilonia hasta el cielo, y se fortifique en las alturas, de mí vendrán a ella destruidores, dice Jehová” (Jeremías 51: 53)

El último imperio gentil, no es la Babilonia literal, es la cuarta bestia, y se corresponde con Roma, y actualmente con la Roma religiosa, la cual es la heredera de Babilonia, y de hecho, conforme a una expresión de mayor enormidad, por eso se le llama “BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA” (Ap.17: 5). No hay mayor abominación que pisotear el nombre del Hijo, y eso se hace cada vez que se celebra una misa. Por eso la Palabra advierte:

“¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? (Hebreos 10: 29)

Por lo tanto, la referencia de Apocalipsis acerca de Babilonia, no es al actual Irak (destruido como está, por cierto), sino la sede de la falsa iglesia de Cristo, sita en un lugar específico: sobre siete montes. Roma es la ciudad de los siete montes o siete colinas (Ap. 17: 9; 18). También se refiere al sistema de impiedad también representado a partir de ese mismo lugar (Ap. Cap.18), derivado después de la destrucción del Vaticano hacia alguna ciudad adyacente (Ap. 18), la que será la capital de la Bestia Anticristo.

Insistimos. A partir de la proclamación del Estado de Israel, la cuarta bestia ha empezado a moverse, y a recuperar su fuerza hasta estos días (la Unión Europea, o el Imperio Romano resurgido). El surgimiento de los diez reyes/reinos que recibirán autoridad por una hora, juntamente con la Bestia Anticristo (Ap. 17: 12) vendrá como consecuencia indirecta del Arrebatamiento de la Iglesia verdadera. Esa hora son tres años y medio: ….y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses” (Ap. 13: 5b)

¡Todo está por terminar!

4. La cambiante cuarta bestia de Daniel
La pregunta que no cesaba de hacerme era la siguiente: ¿Por qué la cuarta bestia de Daniel sufre la transformación de pasar de ser un imperio militar, político-civil – el Imperio Romano – a ser una entidad religiosa y política – la Gran Ramera – para luego llegar a ser de nuevo un imperio, aunque de muy corta duración (sólo 42 meses; Dn. 7: 25; Ap. 13: 5)?

La respuesta a esa larga pregunta la voy a desarrollar a continuación.

La nación de Israel es temporalmente rechazada
Primeramente, recordemos las palabras que con lágrimas vertió Jesús sobre Jerusalén:

“!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor (Mateo 23: 37-39)

Si nos damos cuenta del sentido de lo que dijo Jesús, el pueblo de Israel como nación por causa de rechazar a su Mesías, iba a ser dejado desierto, es decir, aislado hasta que se cumpliese el tiempo de su aislamiento, como así ha ocurrido, y la historia nos lo confirma.

En el año 135 d. C. a causa de la revolución de Simon Bar Kojba, el emperador romano Adriano mandó la destrucción total de Jerusalén. Según Dión Casio, 580.000 judíos fueron asesinados. Asimismo 50 ciudades fortificadas y 985 aldeas fueron arrasadas. Los romanos sufrieron grandes pérdidas también. La destrucción masiva y las pérdidas de vidas ocasionadas por la rebelión hace que se considere el inicio de la diáspora judía en esta fecha. La mayoría de la población judía fue asesinada, esclavizada o exiliada; y la religión judía prohibida.

Jerusalén no se llamó así sino que Adriano cambió su nombre por el de Aelia Capitolina en honor suyo propio y de Júpiter.

Esparcidos por todas las naciones, los judíos iban a estar dos mil años sin ser nación y tener territorio:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6: 2-3)

Esos dos días son en realidad, dos mil años (ver 2 Pedro 3: 8; S. 90: 4)

El caso es el siguiente: la estrategia del diablo ha ido cambiando según las circunstancias. Mientras Israel existía como nación, los sucesivos imperios gentiles representados por las tres primeras bestias, y aún por la cuarta, es decir, el Imperio Romano, fueron usados para subyugar y perseguir a la nación de Dios, y así fue hasta que los judíos, como nación rechazaron al Mesías, y posteriormente fueron dispersados por toda la tierra, dejando temporalmente de ser nación: su casa se les dejó desierta (Mateo 23: 38)

Israel es rechazado…surge la Iglesia
Jesús de Nazaret forma Su Iglesia, la cual aparece como tal y fortalecida por el Espíritu Santo en Hechos capítulo dos en el año 33 d.C. aproximadamente. Israel, decimos, fue apartado temporalmente de los planes de Dios…entonces, ¿qué hizo el diablo? ¿cuál fue su estrategia ante su nuevo enemigo y objeto de su enconado odio, es decir, la Iglesia?

Como dijimos, y me gustaría que entendiéramos bien esto: mientras el Israel nacional existía como tal, el diablo usó contra él a los diferentes reinos gentiles, pero desde el momento en que Israel ya no es más, y en su lugar Dios levanta a la Iglesia, representada por una mujer pura y virgen, desposada de Cristo (Ef. 5: 25-29; Ap. 21: 9), el diablo busca como combatirla, ¿cómo?

Surge la Gran Ramera
Seguir con la estrategia del Imperio Romano, no es la mejor manera de combatir la Iglesia, ya que esta no es una nación como Israel.

Si Israel como nación era interpelado constantemente por otra nación – superior en grandeza humana y terrena, por cierto – la Iglesia de Jesucristo debería ser acosada por otra “iglesia”, también de mayor suntuosidad y grandeza aparente: la iglesia católica y romana.

Por lo tanto, Satanás ingenioso para el mal, levanta entonces a una mujer – es decir, una falsa iglesia – y la hace cabalgar sobre su lomo – es decir – le da de su poder para ejecutar su papel (Ap. 17: 3). Ahora bien, esa mujer es ramera y es fornicaria (no adúltera, ya que jamás fue de Cristo). La Biblia la llama la Gran Ramera (Ap. 17: 1).

Durante todo el tiempo que la verdadera Iglesia, la mujer pura y sin mancha esté sobre la tierra, la Gran Ramera proseguirá en su constante ataque hacia ella, intentando emularla, perseguirla, avergonzarla y aun destruirla, aunque no logrará eso último.

La iglesia católica y romana, es decir, la Gran Ramera, ha hostigado siempre a la verdadera Iglesia de Jesucristo, hasta el punto de casi hacerla desaparecer. La persiguió a muerte, cumpliéndose así la palabra de la Escritura donde nos dice que esa mujer está ebria de la sangre de los santos y de los mártires de Jesús (Ap. 17: 6). Sólo la Inquisición fue responsable de cientos de miles de muertes de evangélicos por todas partes.

Pero los días de la Gran Ramera se acaban
Curiosamente, a partir del cese de la Segunda Guerra Mundial y la consecuente derrota de los aliados del Vaticano, al poco la Gran Ramera celebró su concilio Vaticano II a principios de los años sesenta, donde mostró su ineludible debilidad.

Pocos años antes, y justo después de esa espantosa guerra mundial, Israel llegó a ser de nuevo nación (1948).

Sobre todo, a partir de la derrota nazi, la Gran Ramera ya no ha podido perseguir abiertamente, a fuego y a espada a la verdadera Iglesia; está en debilidad, ¿por qué? La razón es simple, el tiempo de la Iglesia sobre esta tierra está a punto de terminar, y el diablo está preparando su última estrategia: volver a levantar el Imperio Romano en su segunda versión – la de los diez cuernos y el cuerno once – esta vez para pelear de nuevo contra el Israel nacional, el cual llegó a formarse de nuevo ¡en un solo día! – el 15 de mayo de 1948 – y sobre el cual los últimos siete años destinados sobre él y Jerusalén (ver Daniel 9: 24-27), están muy a punto de cumplirse por parte de Dios.

Una vez la Iglesia de Cristo ya no esté aquí porque haya sido arrebatada, la Gran Ramera será destruida por fuego (Ap. 17: 16-18). El Imperio Romano cayó estrepitosamente en el 476 d. C., la Gran Ramera también, y esta vez, por fuego, como preludio de la destrucción de este mundo una vez acabe el Milenio (2 Pr. 3: 10)

Resurgirá el Imperio Romano en toda su furia
Una vez la Gran Ramera sea destruida por fuego, el cuerno once (Dn. 7: 8), esto es, la Bestia Anticristo, mostrará al mundo todo su horror. Lo hará a escala mundial, aunque desde Europa (Roma) – ver Dn. 7: 23, Ap. 13: 5-8 – y por sólo 42 meses (tres años y medio), su objetivo principal será el intentar eliminar a Israel (; Dn. 7: 25; Ap. 12), pero no lo logrará (Joel 3: 1-3; Zac. 14: 1-4), e Israel entrará en el Milenio (ver Dn. 7: 26, 27; Amós 9: 11-15; Sofonías 3: 13 ss; Joel 3: 19, 20; Zac. 14: 9 ss. etc.)

¿En qué punto de la historia estamos entonces?
Ya que se han cumplido los dos días del apartamiento de Israel como nación (Oseas 6: 2); la nación de Dios está de nuevo en existencia, en su territorio, y Dios se apresura a empezar Su obra final hacia ella (Dn. 9: 27).

El tiempo de la Iglesia, por tanto, está terminando y ya está para ser sacada de este planeta para tener su definitivo encuentro en los aires con el Novio e ir a las Bodas (1 Ts. 4: 13-17; Ap. 19: 7, 8) etc. etc.

Consecuentemente la Gran Ramera, es decir la falsa iglesia de Cristo está decayendo (cada vez son menos los católicos, y paradójicamente, miles y miles de ellos son ahora evangélicos, sobre todo en el Nuevo Mundo). Está decayendo justamente porque su tiempo se está terminando – una vez la verdadera Iglesia ya no esté en este mundo la Gran Ramera será finalmente destruida (Ap. 17: 16-18) – el sentido de su nefasta existencia ya no será más.

Ineludiblemente, por tanto, el Imperio Romano está resurgiendo en la forma de la Unión Europea, esperando el momento en que los diez cuernos más el onceavo surjan y reciban el reino sólo por una hora (ver Ap. 17:12). Estos abarcarán con su poder toda la tierra, la cual devorarán, trillarán y despedazarán, aunque sólo por tres años y medio (Dn. 7: 25)

Por lo tanto, ahora mismo y según mi entendimiento de las Escrituras, estamos al borde de ser sacados de aquí todos aquellos que amamos a Cristo y amamos Su venida (2 Ti. 4: 8). De hecho este es el acto que debe ocurrir para que se precipiten el resto de los eventos que tienen que tomar lugar en este planeta antes de Su regreso glorioso y del establecimiento por Él del Reino Milenial.

5. Concluyendo
Ante todas estas cosas que están por venir a este mundo, la verdadera Iglesia que todavía está en él, pero que no es parte de él, debe más que nunca estar preparada y velando para el Arrebatamiento, porque no sabemos el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir (Mt. 25: 13), aunque de seguro, ese día está al caer, porque nosotros no estamos en tinieblas para que aquel día nos sorprenda como a ladrón (1 Ts. 5: 4)

Dios los bendiga.

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