CUENTO DEL ANGEL CAIDO…

9 03 2009

Cuenta la leyenda que un bello angel, hermoso en sus sentimientos, fue expulsado del cielo por rebelde. El solo creía en la bondad de los seres humanos, en arreglar al mundo para que nadie jamás llorara. Era un soñador. Fue maldecido, y expulsado por sus ideas, pues como rebelde que era no acataba las ordenes encomendadas. Así que renegó de su creador. El ángel bajo a la tierra convertido en mortal ilusionado porque podía llevar a cabo en aquellos lares su cometido tan altruista. Pero según fue pasando el tiempo en aquella tierra desconocida, las alas del ángel blanco y reluciente, se fueron tornando grisáceas y su corazón puro y hermoso, se fue rompiendo como pedacitos de hielo al ver y comprobar que existía lo que ella llamaba “la maldad humana”. Perdono una y otra vez a sus enemigos, pues aunque aprendió en su propia piel el significado de las palabras; dolor, sufrimiento, muerte, traición y desesperación, nunca aprendió el significado de la palabra “odio”, pues era incapaz de odiar por mucho daño que le hubieran hecho en su vida mortal. Poco a poco el ángel dejo de hablar y también poco a poco empezó a dejar de creer en la bondad y los buenos sentimientos. El ángel convertido se dedicaba única y exclusivamente a observar lo que sucedía a su alrededor sin comprender el porque, llorando y sufriendo en sus propias carnes los hechos que no entendía y el significado horrendo de las palabras que había aprendido, no hablaba, solo miraba y aprendía. Un día el ángel despertó y comprobó que sus alas grises, se habían tornado negras, que sus ojos eran huecos vacíos y que había aprendido una nueva palabra “desconfianza”. Ya no confiaba en casi nadie, solo en unos pocos Ángeles que como el, habían bajado a la tierra buscando lo mismo y que como el sufrían por la maldad que observaban a su alrededor. Cuando el creador se entero de lo que al ángel le sucedía, intento que volviera a su mundo, pero era demasiado tarde, el bello ángel de plumas blancas y corazón tan puro como la nieve, se había convertido en un ángel Negro, con la espada de la justicia portada en su mano. Prefirió quedarse en la tierra, reinando en el infierno de la nada, antes que ser príncipe en el cielo, y se dedico a impartir justicia como el solo sabia, sin dolor y dando a cada persona lo que necesitaba. Su espada era el tiempo, que cuando llegaba la hora, el ángel negro, de ojos vacíos, se mostraba ante los elegidos para hacerla caer sobre sus cabezas, dando a cada elegido lo que en verdad se merecía. Cada vez que el filo de metal impartía justicia, por las mejillas del ángel rodaba una lágrima, pues al no sentir odio, ni saber su significado le impedía ser frío y realizar su tarea sin emoción ninguna. Tan solo antes de terminar su cometido decía estas palabras; “A ti al que entregue mi corazón con la nobleza y pureza de un ángel, a ti que di todo a cambio sin pedir nada, a ti que por dejarte vencer por los siete pecados capitales, no me quisiste escuchar en su momento, recibe ahora lo que tu alma oculta”, y acto seguido el elegido se veía frente a un espejo, mostrándose como era en realidad. Era tal la visión que sus victimas reflejaban, que morían de locura y desesperación, aunque lo único que mostrase el espejo era su propio reflejo de como en realidad eran dentro de su alma. El ángel fue por algunas personas maldecido, odiado y admirado, pero tan solo era un ángel blanco y puro, que se volvió sombrío, cuando descubrió la “maldad humana”. Le expulsaron por querer mejorar el mundo. Le insultaron por confiar en las personas. Le juzgaron por no entender la guerra entre las mismas especies. Le señalaron por no creer en ninguno de los que gobernaban. Le asustaron cuando le mostraban la muerte de un niño inocente. Le marcaron por amar. Le gritaron por ser el mismo. Le temieron por que jugaba al escondite con la muerte. Le admiraron por su honestidad. Le amaron por su limpia sonrisa. El ángel Negro hoy sigue vagando por el mundo, triste y sombrío, buscando a otros Ángeles que como el huyendo del paraíso, desearan un día despertar y que la “bondad humana” existiera de verdad. Mientras tanto sigue impartiendo su particular justicia, con sus ojos huecos empapados en lágrimas porque aun no comprende el mundo en el que ha decidido vivir. Solo sabe que esa es la única forma de que la gente se arrepienta de sus actos, mostrándoles como son en realidad e intentando conseguir que los arrepentidos de verdad, una vez perdonados, algún remoto día ayuden a otros a mejorar como personas y así en el fin de los tiempos no existan nada mas que sonrisas en vez de lagrimas, cariño en vez de golpes y vida en vez de muerte. Entonces el ángel Negro podrá descansar por fin en paz, mientras tanto seguirá luchando por cambiar el mundo de la única manera que sabe impartiendo la justicia de mostrar lo que de verdad se oculta en cada una de las personas.

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