Manifiesto hacker:

20 01 2009


Hoy han cogido a otro, aparece en todos los periódicos. “Joven arrestado por
delito informático”, “hacker arrestado por irrumpir en un sistema bancario”.
“Malditos críos. Son todos iguales”.
¿Pero pueden, con su psicología barata y su cerebro de los años cincuenta,
siquiera echar un vistazo a lo que hay detrás de los ojos de un hacker? ¿Se han
parado alguna vez a pensar qué es lo que les hace comportarse así, qué les ha
convertido en lo que son? Yo soy un hacker, entre en mi mundo. Mi mundo comienza
en el colegio. Soy más listo que el resto de mis compañeros, lo que enseñan me
parece muy aburrido.
“Malditos profesores. Son todos iguales”. Puedo estar en el colegio o un
instituto. Les he oído explicar cientos de veces cómo se reducen las fracciones.
Todo eso ya lo entiendo. “No, Sr. Smith, no he escrito mi trabajo. Lo tengo
guardado en la cabeza”.
“Malditos críos. Seguro que lo ha copiado. Son todos iguales”.
Hoy he descubierto algo. Un ordenador. Un momento, esto mola. Hace lo que quiero
que haga. Si comete errores, es porque yo le he dicho que lo haga.
No porque yo no le guste, me tenga miedo, piense que soy un listillo o no le
guste ni enseñar ni estar aquí.
Malditos críos. A todo lo que se dedican es a jugar. Son todos iguales. Entonces
ocurre algo… se abre una puerta a un nuevo mundo… todo a través de la línea
telefónica, como la heroína a través de las venas, se emana un pulso
electrónico, buscaba un refugio ante las incompetencias de todos los días… y
me encuentro con un teclado.
“Es esto… aquí pertenezco… “. Conozco a todo mundo… aunque nunca me haya
cruzado con ellos, les dirigiese la palabra o escuchase su voz… los conozco a
todos… malditos críos. Ya está enganchado otra vez al teléfono.
Son todos iguales… puedes apostar lo quieras a que son todos iguales… les
das la mano y se toman el brazo… y se quejan de que se lo damos todo tan
masticado que cuando lo reciben ya ni siquiera tiene sabor. O nos gobiernan los
sádicos o nos ignoran los apáticos. Aquellos que tienen algo que enseñar buscan
desesperadamente alumnos que quieran aprender, pero es como encontrar una
aguja en un pajar.
Este mundo es nuestro… el mundo de los electrones y los interruptores, la
belleza del baudio. Utilizamos un servicio ya existente, sin pagar por eso que
podrían haber sido más barato si no fuese por esos especuladores. Y nos llamáis
delincuentes. Exploramos… y nos llamáis delincuentes. Buscamos ampliar
nuestros conocimientos… y nos llamáis delincuentes. No diferenciamos el color
de la piel, ni la nacionalidad, ni la religión… y vosotros nos llamáis
delincuentes. Construís bombas atómicas, hacéis la guerra, asesináis, estafáis
al país y nos mentís tratando de hacernos creer que sois buenos, y aún nos
tratáis de delincuentes.
Sí, soy un delincuente. Mi delito es la curiosidad. Mi delito es juzgar a la
gente por lo que dice y por lo que piensa, no por lo que parece. Mi delito es
ser más inteligente que vosotros, algo que nunca me perdonaréis. Soy un hacker,
y éste es mi manifiesto. Podéis eliminar a algunos de nosotros, pero no a
todos… después de todo, somos todos iguales.

The Mentor. 08/01/1986

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